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PERSONAJES INOLVIDABLES

“…USTED SIGUE LICENCIADO…” CAPITULO FINAL Y EPILOGO

El 13 de agosto había sido un día igual que los anteriores, con altibajos ya habían pasado 3 semanas de la muerte de Rafael y el Profesor y todos como ya dije tratábamos de seguir adelante, cuando…

Había salido temprano, como a las 5 de la tarde y me había ido a casa. Como a las 6:30 sonó el teléfono, me hablaban a mi. Respondí y era un compañero que me dice:

___Miguel ¡Acaban de levantar a Solorio!!

___!Qué, cómo!! A Solorio?

___Si, parece que un carró le cerró el paso y lo bajaron y se lo llevaron.

___Salgo para la oficina—respondí.

 

Reynaldo Solorio era el Secretario del Consejo. Un hombre muy trabajador, luchón, humilde y aunque su cara era de pocos amigos, en realidad ya tratándolo era excelente persona.

Le cerraron el paso a las 6 de la tarde del 13 de agosto, por la calle 8, unos hombres armados lo bajaron del carro y se lo llevaron. Era todo lo que se sabía.

O sea el numero 1 y el número 2 del Consejo, secuestrados.

De nuevo a revivir todo lo que habíamos vivido hacia apenas tres semanas. Ahora con estupor, con asombro y con mucho coraje, enojo y dolor.

Reuniones, conjeturas. No sabíamos ni supimos nunca si al igual que Rafael, Solorio hubiera sido amenazado. Y si lo fue, nunca lo dijo.

Andaba armado. Traía fajada al cinto una escuadra 45 enorme. Yo la vi, me la enseñó varias veces, y yo la veía enorme en serio, me daba miedo tenerla en la mano. Obviamente no había tenido tiempo de sacarla. No hubo disparos. Todo fue limpio. Lo bajaron, lo subieron a otro auto y desaparecieron con rumbo a la carretera.

Esto ya era demasiado: el Presidente y el Secretario del Consejo con atentados. La noticia corrió rapidísimo a pesar de que en ese entonces no existían las redes sociales.

Se recibió igual llamada del Gobernador, de la Procuraduría, etc. El Gobernador ya estaba molesto, se le estaba saliendo de las manos la situación en Caborca.

Llegaron los Judiciales Estatales y al rato los Federales, el Grupo Jaguar. Todos querían información a detalle de la vida de Solorio, de sus actividades, de sus relaciones. De nuevo se dio lo que se tenía y lo que sabíamos que no era mucho.

Fue un escándalo mediático. Toda la prensa estaba encima al siguiente día y había miles de especulaciones: Le quisieron colgar a él el secuestro y asesinato de Rafael. Que por eso lo habían levantado para silenciarlo, etc etc. Para nada dimos vuelo a esas versiones. Las negamos siempre y no eran sostenibles. Rafael lo estimaba y lo quería mucho al igual que a todos los del Consejo. Había confianza en él, sacaba las encomiendas que se le asignaban. No era una persona que cosechara muchas simpatías, pero eso no importaba, los que lo conocíamos sabíamos en realidad cómo era.

 

Este suceso vino a poner en guardia a todos. Ahora si había que tomar precauciones pues cualquiera podría ser el próximo. Esa misma noche el Consejo decidió poner guardias armados en las casas de todos ellos y en la mía. Desde ese día en el techo de la casa había tres ejidatarios armados y en la calle un pickup con otros dos. Y así en cada casa. Amanecía y se retiraban.

Al siguiente día alguien me entregó una pistola 38 especial, revolver cargada y con otras 6 balas adicionales. Ahora sí la acepté y me la fajé. Tenía miedo se me disparara fajada pero me dijeron que ese tipo de armas era de las más seguras, no había riesgo de que se disparara por algún movimiento o cosas asi.

Y al igual que yo, la gran mayoría de los ejidatarios andaban armados. Te asomabas a los carros y veías los rifles y las pistolas en los asientos. Creo que nunca las autoridades se dieron cuenta de qué tan cerca estuvo aquello de explotar.

Había mucho enojo, ira, frustración y deseos de venganza en el ambiente. Se sentía, se respiraba. Con el que hablabas, quería hacer algo, quería perseguir a alguien o meterle un plomazo a alguien.

 

Comenzaron a suceder cosas raras por esos días.  Comencé a ser más cuidadoso fijándome si algún automóvil me seguía y si alguno duraba más de tres cuadras atrás de mí cambiaba de calle. Si noté que un pickup con vidrios oscuros se paraba a prudente distancia de la casa, no era del barrio, los conocía todos. Duraba mucho tiempo estacionado ahí. Se veía que eran Judiciales.

Cuando llegaba a la casa comenzaba a sonar el teléfono. Respondías y colgaban, a los 10 minutos de nuevo, volvían a colgar y así duraba un buen rato. ¿Qué haces? ¿A quién le reclamas? ¿A quién le preguntas? Al principio no le das importancia, pero conforme comienzan a pasar los días y sucede lo mismo, te comienza a entrar una desesperación, una angustia y junto contigo toda la familia.

 

Unos días después, el Gobernador del Estado habló para decir que quería ir a Caborca y visitar a las viudas del Sr. Muñoz y del profesor Osuna y a la esposa de Solorio. La visita sería dos días después.

El día indicado, el Gobernador llegó y una comitiva fue a recibirlo al aeropuerto local. De ahí se fueron rápidamente a hacer las visitas. Yo no fui a la recepción al aeropuerto, pero me integré en la tercera de las visitas. Era la casa de Solorio. Llegué, me estacioné y como ya estaban adentro todos, yo me quedé afuera recargado en el carro platicando con otros compañeros.

Al rato comenzaron a salir. Cuando salió el Gobernador junto con él venían otros dos personajes que no reconocí, no sabía quienes eran. El Gobernador me vió y se dirigió directo a mi. Cuando llegó me saludó:

___Querido Licenciadooo, cómo esta usted, qué gusto verlo.

___Bien señor Gobernador, aquí aguantando.

___Mire licenciado – me dijo – le voy a presentar al Señor xxx (No recuerdo su nombre pero creo que era algo asi como Quiroz Cuarón o parecido) el es  el mejor investigador  y criminalista que tenemos en el país. Desde hoy él se hará cargo de la investigación de todo este penoso asunto.

El personaje se adelantó y me dio la mano.

___Mucho gusto – le dije yo extendiéndole la mía.

___Y mire  licenciado – continuo el Gobernador – aquí esta el Director de la Policía Judicial Federal. Venimos a garantizarles a las esposas y las familias que estos crímenes no quedarán sin solución. Las mejores mentes y los mejores investigadores están en esto.

El otro personaje se adelantó también y me dio la mano, diciendo:

___Mucho gusto licenciado Méndez – ya me han hablado de usted los muchachos. En lo que podamos servirle por favor dígamelo.

Yo no se cómo en ese momento se me vino a la mente lo de las llamadas, ni sé de nuevo de dónde saqué valor. Le respondí:

___Mucho gusto en conocerlo. Fijese que si, si hay algo en lo que puede ayudarme.

No se lo esperaba y la cara le cambió.

___Dígame por favor cómo podemos ayudarlo licenciado – me dijo.

___Mire – le dije—por favor dígale a sus muchachitos que dejen de estar hablando a mi casa. Es muy molesto. Que no intimiden asi, que busquen en otro lado.

Abrió tamaños ojotes de sorpresa y me dijo:

___¿Cómo dice? Mis muchachos le hablan a su casa?

___Pues no encuentro otra explicación – le dije — llego a mi casa y el teléfono comienza a sonar y cuelgan y asi están un buen rato.

___Le aseguro licenciado que no es mi gente, esas prácticas no son nuestras. Pero qué bueno que lo menciona, déjenos investigarlo. Cuídese licenciado.

 

Dieron media vuelta y se retiraron los tres personajes.

Ese día cesaron las llamadas a mi casa. Jamás volvió el teléfono a sonar y colgar.

 

Unos días después debe haber sido como el 20 de agosto, como a media mañana, me mandó hablar el Comandante de los Federales, que quería platicar conmigo. Como la oficina estaba enfrente de la de ellos, solo crucé la calle y ya.

Cuando me vio llegar dio orden a todos los agentes que nos dejaran solos. Me pasó a una oficina cerrada me indicó que me sentara y él jaló otra silla y se sentó frente a mi.

___Qué tal licenciado, cómo ha estado?

___Bien, todo bien – respondí – inquietos como andamos todos, pero bien.

___Que bueno licenciado – con su acento chilango–. Así andamos todos, el trabajo se nos esta acumulando.

___Dígame Comandante – le dije – que se le ofrece.

Quería terminar rápido, no me sentía agusto en la situación, ni con él. Desde que lo había conocido dos semanas atrás, no me inspiró confianza. Asi es que entre más rápido saliera de ahí, mejor.

___Pues mire licenciado, hemos estado visitando como parte de la investigación a las familias de los señores Muñoz, Osuna y ahora de  Solorio. Pues para ver qué más pueden aportar, ya ve que en estos casos todo es importante, incluso detalles que para alguien pueden ser sin importancia, para nosotros pueden ser claves.

___Sí así es comandante, qué bueno.

___Fíjese que ayer estuvimos con la viuda del señor Muñoz y nosotros queríamos saber de algunas cosas de los negocios, las actividades y las relaciones del señor Muñoz.

 

En ese momento yo pensé que era una mentada de madre hablar con las esposas, estando como estaban y pasando por esa situación, pero no dije nada, sólo lo pensé.

____La viuda del señor Muñoz nos dijo que usted Licenciado era como un hijo para él, que no había otra persona a la que le tuviera más confianza y que si alguien sabía algo ese era usted. Asi es que licenciado –con su acento chilanguísimo – cuéntenos todo lo que sabe ¿no?

___Como qué quiere que le cuente? – respondí.

___Pues todo lo que sabe licenciado. Usted debe saber mucho. Usted debe saber de los enemigos del Señor Muñoz.

___No – le dije – el señor Muñoz no tenía enemigos, tenía puros amigos y muchos, que no ha visto toda la gente que lo quería y que lo llora?

___Si licenciado, pero no se mata a alguien nomas porqué si-

___Si tiene razón comandante, pero precisamente para eso están ustedes aquí.

___Dígame lo que sabe licenciado – insistió.

___No sé nada – respondí.

___Aqui entre nos licenciado, téngame confianza, lo que usted me diga solo lo usaré en la investigación, de aquí no saldrá, dígame lo que sabe.

___Pues no sé que mas quiere – le dije – ya todo lo que sabemos se los dijimos desde el principio, no hay nada nuevo qué agregar.

Se echó para atrás en la silla y se me quedó viendo con cara de diablo. Luego se paró. Y soltó.

___Usted licenciado y el Sr. Solorio eran las personas más cercanas al Sr. Muñoz. El Sr. Solorio como secretario del Consejo y usted como su hijo prácticamente, como su secretario particular. Son los dos que más información tienen.

Hizo un silencio y luego mirándome fijamente me dijo:

___Mire. Hace una semana estaba sentado el Sr. Solorio en esa misma silla y le dije muy claramente “Sr. Solorio, cuídese, usted sabe mucho y usted sigue Sr. Solorio”. Ahora se lo digo a usted licenciado: Cuídese licenciado, usted sigue.

 

Como si me hubieran picado las costillas me levanté y saqué la pistola:

___Mire comandante, yo ando armado y nomas le digo que si alguien me cierra el paso en la calle, voy a soltar balazo y después averiguamos si era judicial o qué era.

Juro que así le dije, no es sueño ni nada por el estilo.

Abrió los ojos y me dijo:

__-Usted no debería andar armado, sobretodo si no sabe usar el arma es muy peligroso… guárdesela licenciado.

___Muy bien — respondí – muchas gracias.

Y salí de la oficina.

 

Afortunadamente no seguí. A la mejor sí seguía. A la mejor sí estaba en la lista, pero por alguna razón, no seguí como me lo anunció el Comandante. ¿Alguien se imagina siquiera lo que es pasar los días con semejante amenaza encima? ¿Y que tengas que disimular con tu esposa, con tu familia, con tus amigos, que todo esta igual y que no pasa nada? Y sales de tu casa y piensas “podría ser hoy”, “a la mejor regreso, no sé”. Es como para volverte loco y salir corriendo. Pero algo me daba fortaleza y mucha, creo que aparte de las oraciones de mi madre, Rafael de alguna manera me calmaba.

 

Mi hermana que vivía en México me habló un dia y me dijo:

___Miguel por favor cuídate, estoy muy preocupada. Mira anoche nos pusimos a orar por ti en una sesión la Oli y yo y déjame que te cuente lo que pasó.

Oli era una vecina de ella que me conocía y era vidente de las buenas, Percibía energías, presencias y leía las cartas. Varios famosos de esa época, artistas de tv, la consultaban.

___Prendimos varias veladoras, las pusimos en el suelo y comenzamos a rezar – continuó mi hermana — y mira no me vas a creer pero cada vez que mencionábamos tu nombre las llamas de las velas se alzaban hasta casi un metro de altura. Me dijo la Oli, “ayy tu hermano esta en un grave peligro, hay que sacarlo”. Y rezamos padres nuestros y aves marías y oraciones especiales, hasta que casi tres horas después las llamas comenzaron a quedarse quietas cuando te mencionábamos. Me dijo la Oli “Ya parece que ya lo sacamos del peligro”. Por favor cuídate mucho.

También eso debe de haber ayudado. Me impresionó y me hizo darme cuenta de que realmente estaba en peligro.

A pesar de todo eso, los días comenzaron de nuevo a ser iguales aunque no lo fueran. Llego septiembre y yo ya estaba inquieto e incómodo con el trabajo. Cada día era más evidente que no iba a encajar en la nueva situación de la Unión, asi es que ya sólo era cuestión de tiempo para que me despidieran.

Mi esposa estaba embarazada, tenía escasamente un més. Nos dieron la noticia en medio de todo ese relajo que estaba yo viviendo. Fue un aliciente más para querer vivir. Estaba amenazado pero quería conocer a mi hijo. De modo que si no era ahí, ya sería en otro lado donde mis servicios fueran necesarios y útiles.

 

A finales de septiembre, por mutuo acuerdo, decidimos dar por terminada la relación de trabajo. Tomé lo poco que era mío y adiós.

 

EPILOGO:

 

Reynaldo Solorio nunca apareció, ni vivo  ni muerto. No hubo nunca un cuerpo, no hubo ni pistas de qué podría haber pasado con él. Fue declarado muerto o algo así años después.

Todo lo que escribí es real, sucedió, no es novela, no lo soñé, no es de una película. Lo viví tal cual. Lo narro en primera persona porque narro mi vida, lo que yo sentí, lo que yo vi, lo que yo oí, lo que yo viví. No estoy narrándola en segunda o tercera persona, porque aunque tengo información y podría con mucha certeza narrar lo que otros sentían y vivían, no es esa mi intención.

Si algún familiar de las personas que aquí menciono, cualquiera de ellas, se siente ofendida o siente que de alguna manera estoy faltando a su memoria o estoy siendo inexacto, les pido disculpas y decirles que no fue esa mi intención en ningún momento. Puede haber inexactitudes pequeñas, en cuanto fechas, días y nada más. Los diálogos, fueron todos en esa tesitura y con esa intensidad; podría haber diferencias en palabras o frases y nada más.

Además de que éste relato formará parte de mis memorias para mis nietos, es también un homenaje a Rafael Muñoz Espinoza, un hombre bueno, noble y limpio que se fue muy joven. Un hombre que así como impactó en mi para el resto de mi vida, impactó, transformó y tuvo influencia en la vida económica, social y cultural de Caborca y la región. Desafortunadamente sólo ha merecido que una calle lleve su nombre y nada más. Las nuevas generaciones no saben quién fue.

Doy las gracias a la familia de mi esposa, sus hermanas y mis suegros porque sin ellos buscarlo, yo los hice parte de este horror, y aguantaron a pié firme, siempre apoyando. Nunca hubo un reproche por parte de alguno o alguna hacia mi persona o hacia lo que estaba viviendo. Fue incómodo, fue tal vez molesto, pero me arroparon como familia, y así ha sido estos 35 años. Gracias.

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“…USTED SIGUE LICENCIADO…” Capitulo IX

“LO VOY A TENER QUE ENCERRAR LICENCIADO…”

De regreso de Santa Ana obviamente iba desecho. El Comandante me cedió el lugar de la orilla, el del copiloto y él se fue en medio. Pienso que fue un gesto amable de su parte porqué asi pude voltear la cabeza hacia fuera y llorar y llorar. La mente en blanco. El impacto había sido muy fuerte, aún veía el cuerpo hinchado, el olorcito y volvía a sacudirme en espasmos. Muchos años después, cuando veía en películas o fotos, escenas similares, me llegaba la imagen y el olor. Ya no. Creo que ya lo superé.

___Nos ayudaría mucho Licenciado que usted nos diera toda la información que tenga y que pueda ser clave para la investigación – interrumpió con eso mis pensamientos, el Comandante.

Debería de haber sido esa una señal para mí. Una alerta. Pero no lo vi en ese momento asi. En los siguientes días me daría cuenta que todas las autoridades creían y pensaban que yo podría tener la clave para desentrañar el crimen. Querían orillarme, casi obligarme a hacer una declaración a su modo. Nunca la hice.

___Si esta bien – respondí yo – pero ya que pase todo esto ¿no?.

El Comandante tomó el radio:

___Numero uno, número uno adelante.

Pasó un rato y se escuchó la voz:

___Numero uno adelante, como va Comandante?

___Ya llevamos al Licenciado de regreso. La identificación fue positiva.

___Bien, proceda conforme a lo indicado, cambio y fuera.

 

El comandante dejó pasar unos minutos que recorrimos en silencio. Luego me dijo:

___Licenciado usted no puede decir nada de esto hasta mañana a las 8 de la mañana.

___ Cómo, qué quiere decir –no entendí bien lo que me dijo.

___Si, tenemos instrucciones de que usted no puede decir nada de esto hasta mañana a las 8 de la mañana – repitió.

___!!Qué, están locos o qué!!—casi brinqué en el asiento — jajajaja es en serio comandante?

___Si licenciado es en serio no es broma.

___Es más de la 1 de la mañana, mi gente me esta esperando y ¿Quieren que llegue y les diga qué? ¿Qué salí a pasear? ¿Qué no era cierto que no eran ellos? O sea no entiendo.

___Lo puedo dejar en su casa licenciado y no se aparece hasta mañana en la mañana.

___Jjajajaja jajajaja me están esperando no entienden!!!?

 

Tomó el radio de nuevo:

___Numero uno, numero uno adelante.

___Adelante

___Ya lo comenté con el Licenciado y se niega a colaborar.

___Entendido. Proceda a lo acordado. Cambio y fuera.

___Entendido.

Volteó a verme y me dijo:

___Licenciado esta es una petición directa del señor Gobernador, él es quien le solicita que por favor se lo reserve hasta mañana en la mañana.

___Dígale al señor Gobernador de mi parte que no va a ser posible, lo siento. Es más deseo gritarlo, que todo el mundo sepa lo que paso. No señor, ni aunque me lo pida el Presidente.

___Pues lo siento mucho pero lo voy  atener que detener y encerrar hasta mañana a las 8.

___ Jjajajajajaja no lo puedo creer. Mira Comandante la cosa esta asi: Si yo no llego en media hora, hay más de 500 gentes esperando, mas los que se acumulen, todos armados, que van a salir a buscarme y donde van a buscar primero es con ustedes, ustedes me hablaron que no?

___  —- (MUDO)

___ Esta bien enciérrenme a ver cómo les va con la gente, pero piensen muy bien los cargos, porque tengo mas de 500 testigos que fui levantado por la Judicial del Estado.

___ —-(MUDO OTRA VEZ)

Ya casi llegábamos a Caborca, estaríamos a unos 4 kilómetros y comencé a presionar.

___Décidete Comandante. Ponte en mi lugar, ¿tu crees que lo voy a poder callar hasta mañana? Tú me hablaste y me pediste que fuera a la oficina y que fuera solo, tengo testigos.Juégatela, qué puede pasar? Que te regañen? Ya vamos a llegar y te aseguro que ahí a la entrada deben estar varios carros de ejidatarios esperando que llegue.

Creo que eso lo hizo razonar.

___Esta bien licenciado, me la voy a jugar contigo. Ahí veré yo cómo lo justifico arriba.

___Muchas gracias Comandante, te la debo.

___No me debe nada — y me extendió la mano.

 

Todos estos años, cada vez que recuerdo esos instantes y esos diálogos, me asombro de dónde saqué el valor para enfrentarme asi a la autoridad y para mandar a la chingada al Gobernador del Estado. Y así me he convencido siempre de que yo en esos instantes ya era otro, la fuerza y la decisión me los reforzó al grado máximo ver al amigo muerto.

Cuando unos minutos después llegué a la oficina, todos esperando y nerviosos con solo ver mi cara, supieron lo que había pasado.

Momentáneamente hubo un silencio doloroso, las caras de  los que estaban en la oficina de Rafael, se desfiguraron. Como si hubiera caído una loza encima de todos. Deben haber sido unos 5 minutos en los que todos trataban de asimilar la realidad. Yo parado sin saber que hacer me parecieron larguísimos esos 5 minutos.

De pronto, se oyeron gritos y carreras afuera. Ya lo sabían o lo habían intuido. Comenzaron las preguntas para mi. Como pude les di detalles de cómo estaban los cuerpos, en qué lugar exacto estaban, dónde tenían los orificios de bala, etc. Etc.

Todavía estuve ahí unas dos horas más y poco a poco me fui haciendo invisible. Todos comenzaron a hacer llamadas, averiguaron dónde trasladarían los cuerpos, si los podían recoger ya, organizar el funeral, etc etc. Y yo me fui quedando fuera de todo eso, sólo observaba y me comenzó a entrar un cansancio enorme, me dio hambre y me dio sueño después de días de mal comer y mal dormir.

Silenciosamente, salí de la oficina, me subí al carro y me fui a la casa. Eran tal vez las 4 de la mañana. Ya había terminado mi labor ahí. Ya no tenía nada que hacer o qué aportar.  Desde ese preciso momento yo me eché dos o tres pasos hacia atrás y dejé que ellos tomaran las riendas de todo.

 

Al siguiente día durante los funerales en misa y en el lugar del Complejo industrial de la Unión donde se hizo una ceremonia a la que asistieron miles de gentes dolidas y agraviadas, a la que asistió el Gobernador, los Presidentes municipales y diputados, etc. Yo me situé en el lugar más lejano posible, hasta atrás de todo, yo no quería protagonismo, ni estar en primera fila. Eso era para otros y esos otros lo hicieron. Algunos ni se habían aparecido los días previos, pero ahora ahí estaban. Vi cómo recibieron al Gobernador, vi cómo se acomodaron en lugares visibles, escuché los discursos. Yo parado hasta atrás, lo más lejos posible al raso del sol, hasta donde llegó el hijo mayor de Rafael, me dio una palmada, nos dimos un abrazo y me dijo:

___Miguel solo quiero saber si sufrió.

¿Qué respondes a una pregunta cómo esa?

___No Memo – respondí con lagrimas – no creo, no le dio tiempo. Tu papa era muy valiente y debe de habérseles enfrentado. Tenía paz en su cara. No estaba golpeado.

___Gracias – me dijo.

Se agachó y se retiró.

 

En los próximos días tratamos de retomar las actividades y comenzamos a cambiarnos a las nuevas oficinas…frente a la Judicial del Estado. Solo la oficina de Rafael la dejamos intacta en el otro edificio. Obviamente los nombramientos de la nueva estructura nadie los mencionó, ni se volvieron a acordar de ellos. Yo callé, no valía la pena pelear por algo que ya no sería igual. Quienes se habían sentido amenazados por la nueva estructura comenzaron a moverse muy rápido y retomaron sus posiciones y entre más lejos me tuvieran para ellos era mejor.

Así me lo había imaginado que sería en los días anteriores, a pesar de toda la actividad que tuve, en algún momento me cayó el veinte de que la estructura nueva y los nombramientos no se iban a respetar y que en particular yo, sería un estorbo para algunos.

Así fue. Pero no dije nada, ni reclamé, ni traté de hacer efectiva la Coordinación General, ni nada. Pasado el desconcierto de los últimos días, las piezas se comenzaron a acomodar en el Consejo y en los puestos Directivos. Preveí una lucha por el poder, me quedaba claro, era algo que ya había visto antes en otras empresas. Los vacíos se llenan y ahí había varios que querían llenarlos.

Unos días después arribó el grupo especializado en secuestros de la PGR, y traían indicaciones de buscarme. Se presentaron conmigo y con el Consejo. Eran unos 8 agentes Judiciales Federales al mando de un Comandante que no recuerdo su nombre, pero si su cara. Todos traían una especie de medallón en el cuello que era como un holograma de acrílico con el cráneo de un felino. Cuando le pregunté a uno de ellos qué era eso, me dijo:

___Es una identificación del grupo. Somos el Grupo Jaguar.

___Ah orale, esta fregón –respondí, a la vez que sentí algo raro, un escalofrío.

Comenzaron las investigaciones y se movían muy aparte de los judiciales Estatales, aunque ubicaron su base ahí y también en una casa que rentaron al otro lado de la ciudad.

Diario trataban de darnos algún resumen de lo que habían hecho. Se estaban moviendo por los alrededores de donde se encontraron los cuerpos, entrevistando a las gentes que vivían en un ranchito cercano; hicieron pruebas con disparos para ver si se alcanzaban a oir hasta ahí, seguían pistas según ellos.

Una noche de tantas nos citaron en la casa donde estaban viviendo y nos aseguraron que ya tenían localizados a unos sujetos y que mañana reventaban el lugar. No pasó nada.

Uno de los agentes comenzó a acercárseme y trató de trabar amistad conmigo. No le di mucha entrada aunque siguió mostrándose amistoso conmigo. Era bromista y me platicaba cosas de su trabajo en otras partes del país.

Ya estábamos en agosto y los días comenzaron a hacerse todos iguales. Llegaban periodistas de todos lados queriendo información para hacer sus reportajes. Preguntaban aquí y allá y armaban sus historias. Yo atendí en esos días a Toño y Juan Luis Duarte, amigos de siempre y con quienes estaba en deuda. Toño fue  tal vez de los únicos periodistas en Sonora que manejaron el caso profesionalmente y tal vez son los que tuvieron acceso a mayor información.

Yo iba y venía de la casa a la oficina, solo, sin preocuparme mucho por lo que pudiera pasar.

A ratos retomaba mi vida de recién casado; vivíamos en casa de los suegros, mientras nos entregaban el departamento que rentaríamos y que aun no estaba listo  había que hacer ahí algunas cosas y me ocupaba en eso también.

Agosto del 84 resultó uno de los más lluviosos de la historia. Grandes tormentas de tierra, de agua y eléctricas llegaban un día si y otro también.  La gente se entretenía en Caborca saliendo a dar la vuelta después de la lluvia para ver los estragos que había causado en la ciudad: Que “se cayo el techo de la oficina tal”, “el árbol de la casa de los xx esta tirado enterito en la calle”, “en el edificio tal entró el agua hasta las rodillas”, etc etc. Pero en el campo, en agosto las lluvias resultaron un desastre y una tragedia para los ejidos que estaban preparando pasa. Todavía a algunos los agarró el agua con la uva tirada en los surcos en el papel. Lllegaban las lluvias y la pasa terminaba al final del surco enterrada en metros cúbicos de tierra. Se rescataba lo que se podía, casi nada, pues requería muchas lavadas en la planta procesadora.

 

Las actividades iban tomando su ritmo “normal”… hasta donde se podía. Yo seguía recibiendo llamadas de amigos de Rafael de la ciudad de México y pedían hablar conmigo porque a algunos los conocía y otros sabían de mi por sus secretarios particulares o por Rafael mismo.

Uno de los que estuvo al pendiente desde el primer momento y me hablaba seguido era el Diputado Federal, Ricardo Castillo, de San Luis Río Colorado. Muy amigo de Rafael y de todas las confianzas, era Cenecista también.

Un día hablando con él por teléfono, me dijo:

___Licenciado, qué vas a hacer ahora? Ya no hay mucho para ti ahí, verdad?

___Pues en realidad no lo he pensado Diputado.

___Bueno – me dijo – cuando quieras vente a México conmigo  y aquí encontramos qué hacer, vente aquí a mi oficina.

___Pues muchas gracias Diputado, no lo sé, pero yo le aviso.

En realidad no me había planteado aún qué seguía. Intuía que probablemente comenzaría a “estorbar” a algunas gentes. Pero decidí seguir a ver qué pasaba, yo seguiría trabajando en los proyectos y en mis responsabilidades.

Cuando pensábamos que todo había ya terminado y tratábamos de darle vuelta a la hoja… otro suceso vino a sacudirnos…

CONTINUA MAÑÁNA

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“…USTED SIGUE LIENCIADO…” Capitulos VII yVIII

“NECESITO QUE VENGA A LA OFICINA… SOLO”

Sentados en la oficina de Rafael, cuatro miembros del Consejo y yo comenzamos a definir qué hacer. Alguien dijo “hay que llamar a todos los comisariados, vamos a necesitar gente”, alguien más, “hay que organizar una búsqueda” otro dijo “No puede ser cierto esto, debe haber una razón, debe estar en otro lado Rafael, qué tal si se descompuso el carro y se fueron con alguien mas”. Eran como palabras de consuelo, como queriendo borrar una realidad que te golpeaba.

Todos salieron y fueron a sus casas, creo yo. Yo me quedé ahí, no recuerdo haber comido ese día. Como a las 4 de la tarde llegaron los Judiciales del Estado, alguien les había avisado ya del secuestro, pidieron hablar conmigo, nos encerramos en la oficina, mil preguntas, cómo era, cuáles eran sus costumbres, si no tenia alguna novia con la que podría estar, quién iba con él, si tenía enemigos, si había recibido amenazas, quién lo había amenazado, porqué, si andaba en tratos con narcos, si tenía enemigos entre los ejidatarios, si debía dinero, etc etc.

Respondí lo mejor que pude y se fueron.

Para las 6 de la tarde ya se había corrido la noticia y comenzaban a llegar ejidatarios de todos lados, ya afuera de las oficinas había más de 200, todos preguntando, todos queriendo saber qué hacer, cómo ayudar.

Afortunadamente, Miguel Encinas, Roberto Díaz, Pascual Avila y otros comenzaron a organizarlos. Se delineó un plan de búsqueda por toda la región desde Caborca a Santa Ana por el sur y hasta Sonoita y Peñasco por el norte, hasta el Desemboque y Puerto lobos por el poniente. Todos los caminos, todas las carreteras serían cubiertas. Carros y gente que quería participar sobraba.

Con un plano en la mesa se acordó mandar una partida de cuatro autos con cinco gentes cada uno que iban a recorrer la carretera Caborca – Santa Ana parándose cada tres kilómetros a buscar a  la orilla de la carretera hasta unos 20 ò 30 metros. ¿A buscar que? Algo, algún carro, huellas, indicios…cuerpos. Preguntar en los ranchos, en las casas. Se acordó que lo mismo se haría en todos los caminos de ida y vuelta por ambos lados: Carretera a Peñasco, carretera a Sonoita, camino al Arenoso, camino a Lobos, carretera a Sáric, camino a Puerto Libertad, al Desemboque.

Me consultaban, me pedían parecer y decía que si, adelante. La noche ya iba a caer pero eso no importaba iban preparados, tanques llenos, gasolina extra, lonche pa el camino y armas, todos iban armados.

Cuando vi las armas me asusté y aunque no estaba de acuerdo no lo dije. No me hubieran hecho caso. Armas de todo, revolver, escuadras, rifles, escopetas, 38, 45, 30-06, machetes, cuchillos y lo que tenían a mano.

Comenzaron a salir y ni se notó, se fueron más de 200 pero quedaron otros 500 que ya estaban afuera y querían hacer algo.

A veces había gritos de desesperación, de frustración, gritaban nombres diciendo “¡!!Chinga tu madre fulano de tal, nos la vas a pagar, cabrón te vamos a mataaaar!!!” Yo los oía y sólo pensaba en que cualquier cosa podía prender una chispa que llevara a algo peor. Dios guarde la hora una balacera aquí, pensaba.

Para las 10 de la noche comenzamos a mandar el mensaje que se fueran a dormir a sus casas, que regresaran mañana temprano, que ya no había más que hacer por hoy. En realidad queríamos desactivar el tumulto que comenzaba a enardecerse. Afuera estaban los judiciales y la policía Municipal y ya alguien les había gritado que qué hacían ahí buenos para nada.

Salieron los viejos, hablaron con ellos y afortunadamente se comenzaron a retirar. Quedaron unos 50 que se autonombraron de “seguridad y protección del edificio” y de los que estábamos adentro. Tampoco recuerdo haber cenado, debo de haberlo hecho.

Cada cierto tiempo se oía por el radio la voz de alguien que se reportaba: “fulano de tal, desde el kilómetro tal, camino a X… sin novedad” Y así prácticamente toda la noche.

No fui a dormir a mi casa. Me mantuve con café toda la noche. Y ahí estuvieron la mayoría de los empleados. Nadie quería irse.

Nos amaneció el 27 de julio. Rafael ya tenía en realidad dos días desaparecido. Nos habíamos dado cuenta ayer, pero desde antier estaba desaparecido en realidad. Fui a la casa a bañarme y desayunar, con el ánimo por los suelos. Fue la primera preocupación que le dí a mi esposa, recién casados. En 35 años han venido muchas más y las ha aguantado a pié firme. Pero esa a sus 19 años fue la primera y mas grave creo yo. Los periódicos traían la noticia en primera plana, toda la familia me hacía preguntas que no podía responder.

Llegué a la oficina de regreso y ya había una multitud de nuevo. Ya habían regresado casi todas las partidas de búsqueda y no había novedad de ningún tipo.

Me encerré a contestar llamadas que comenzaron a llegar de todo el país: funcionarios estatales, diputados locales, diputados federales, senadores, funcionarios de gabinete nacional, autoridades, amigos y un etcétera enorme. Todos ofrecían apoyo, lo que se necesitara. Yo respondí a muchas y los del Consejo a otras tantas.

Habló el gobernador diciendo que mandaría un grupo especial de la Judicial del Estado para la investigación y que se haría todo, todo lo que estuviera a su alcance. Que ya había solicitado apoyo a la PGR y que estaba en camino un grupo especializado en secuestros. Llegando me buscarían.

El hermano de Rafael, Félix, ya estaba ahí. Ya habían mandado por la esposa y la familia a Obregón, ya venían en camino.

Organizamos una búsqueda ahora por aire utilizando los dos aviones de la Unión y otros dos privados. De nuevo se peinó toda la zona, los caminos, los ranchos, las cañadas, los ríos los arroyos.

Los policías entraban y salían. Ya habían trasladado el carro de Santa Aana a Caborca y ya habían tomado huellas. Se había levantado el pickup que estaba estacionado en el callejón de la Volkswagen y de donde uno de los secuestradores sacó algo. Yo no quise decir nada, pero un día antes me les había adelantado. En el espacio entre que nos avisaban del carro en Santa Ana y esperábamos, me fui con otro compañero hasta donde estaba el pickup, lo abrimos, abrimos la guantera y sacamos la tenencia, vimos el nombre y la volvimos a dejar.

No había nada más fuera de lo normal. El nombre lo tengo grabado y la dirección era de Hermosillo. Como calculamos, había sido reportado robado, asi es que no había mucho que hacer por ahí.

El resto del día me parece ahora a la distancia que se me hacía como una acordeón. A ratos me parecía que avanzaba el tiempo muy lento y a ratos me parecía muy rápido. Llegó el grupo especial de la judicial del Estado y de nuevo mil preguntas, pero ya no los atendí yo. No tenía ganas ni fuerzas. No había dormido el día anterior, casi no había comido, pero la adrenalina te mantiene de pié.

Salía a fumar y trataba de estar solo para pensar y poner en claro las cosas, pero no podía, inmediatamente me abordaba alguien. La prensa ya estaba encima, yo atendí en el día a varios, sin dar más información que la que se sabía públicamente, es decir: Pensábamos se trataba de un secuestro, no sabíamos ni el motivo ni quién podría haberlo cometido. Qué estábamos haciendo? Buscarlo con el apoyo de las autoridades.

De ahí no nos sacaron. Una noche antes nos habíamos puesto de acuerdo el consejo y los directivos de qué podíamos y qué no podíamos decir y quién de preferencia sería el vocero.

Me daba vueltas en la cabeza constantemente que yo podría haber estado también secuestrado. Si el Profesor no hubiera llegado ese día, si  el profesor no hubiera ido a ver a Rafael a su casa en la noche… de seguro hubiera sido yo.  Se me enchinaba el pellejo, los pelos se me ponían de punta cuando lo pensaba, me recorría el cuerpo un escalofrío de cabeza a piés.

Mi familia, estaba preocupada, me hablaban de San Luis mis papás, de Hermosillo mi hermano, de México otra hermana, y todos todos estaban preocupados por mi. Les respondía que estaba bien, pero que no podía comunicarme seguido, que yo lo haría cuando pudiera.

La gente seguía aglomerándose dentro y fuera de las oficinas, todos armados, a la vista de todo el mundo, no les importaba que las armas se vieran.  Temía en verdad que algo desatara la ira y no pudiéramos parar aquello. Alguien llegó y me dijo:

___Lic. Aquí le traigo esto, por favor para que se cuide.

Era una pistola 9 mm. La rechacé, no sabía ni cómo agarrarla.

___Tienes que cuidarte –insistió – tu mas que nadie. Pueden venir por ti Lic.

___Todo esta bien – respondía.

La verdad es que no tenía tiempo de pensar en ello. No quería darle hilo a esa posibilidad. Era real pero no quería verlo asi.

Decidimos dejar todo en manos de las autoridades y que ellos investigaran y siguieran pistas y recorridos y todo eso. Fue una manera de desactivar los ímpetus de la gente que estaba afuera. Les pedimos que dejaran todo a las autoridades, que no se interpusieran, que no estorbaran. Hubo protestas, pero lo aceptaron. Teníamos miedo que gente nuestra se encontrara con los Judiciales en el monte o en algún otro lugar y se confundieran ambas partes. Hubiera sido el acabose.

La oficina de Rafael se convirtió en el bunker en el que permanentemente entraban y salían los del Consejo y algunas otros de confianza. Yo los acompañaba casi todo el tiempo. Veíamos posibilidades, se analizaban los últimos días, de 15 días para atrás, qué había hecho Rafael, dónde había estado, con quién había tenido citas y reuniones; platicamos de la situación con nuestros socios de la ARIC, con los socios comerciales, etc. Se hacía alguna llamada para aclarar algún dato.

Todos teníamos nuestras sospechas, pero no las expresábamos públicamente. Si de repente nos quedábamos solos dos, o nos encontrábamos fuera dos a solas, compartíamos nuestras creencias y sospechas, lo platicábamos, sacábamos conclusiones.

Si de repente nos acordábamos de algún dato, fecha o reunión que considerábamos importante corríamos a compartirlo con los otros.

Con el correr de las horas, y aunque no quisiéramos, los datos y las evidencias nos fueron mostrando un perfil, una línea; se fue dibujando una situación a la que no había necesidad de ponerle nombre, porque nos fue resultando evidente.

Aún así no queríamos aceptarla. Nos negábamos a que fuera cierto. Nos parecía demasiado increíble.

El día 28 de julio fue igual anterior, ahí encerrados, platicando, esperando, respondiendo llamadas, del Gobernador, del Procurador, del Director de la Judicial, del Presidente Municipal, de Secretarios de Estado, de la prensa.

La prensa comenzaba a manejar línea política en el caso y la línea del narco que estaba asentado en Caborca. No dimos vuelo a ninguna de esas versiones. Las negamos una y otra vez, pero tampoco mencionamos la que nosotros creíamos más factible. Nunca hay que mostrar las cartas.

Por la noche de ese día, seguíamos en la oficina eran como las 9 y media de la noche cuando sonó el teléfono directo, alguien respondió y me dice:

___Licenciado quieren hablar contigo.

Tome el aparato y respondí. Escuche que del otro lado una voz me dice:

___Licenciado Mendez?

___ Si yo soy, quién habla?

___Soy el Comandante Tal (Omito el nombre) estoy a cargo de la base de la Judicial aquí en Caborca.

___Ah si comandante, digame.

Cuando los demás oyeron que dije Comandante, en automático se callaron, se hizo un silencio repentino.

___Oiga Licenciado – me dijo – necesito que venga a la oficina, necesito hablar con usted.

___¿A esta hora comandante? ¿Es muy urgente?

Todos me hacían señas de “qué quiere”

___SI Licenciado –respondió – es urgente y delicado.

___Y tiene que ser conmigo? – pregunte.

___Si me dijo y le voy a pedir que venga solo, que no lo acompañe nadie.

___Ok , salgo para alla.

Cuando colgué me dicen:

___Quien era.

___El comandante Tal, quiere que vaya a la oficina.

___¿Para qué, qué quiere?

___No me dijo, nada mas me dijo que es urgente y que vaya solo.

___Soloooo? – dijeron casi todos al unísono – ¡!esta loco.!!

___Ni madre – dijo otra persona –solo no vas a ir licenciado.

___¿Y qué hago? – respondí.

Hubo una pequeña discusión. “No no que no vaya”, “mejor que vaya Roberto con él”, “Solo y a esta hora?, no ni madre, que lleve escolta”.

___Pues fue muy claro en que es urgente y que vaya solo –repetÍ.

___Esta bien –dijo Don Panchito – ve solo, pero irá un carro con gente siguiéndote.

___Esta bien – acepté.

La solidaridad y la unión que sentí en ese momento me dio fuerzas. Después de todo ahí estaban ese grupo de personas, de ejidatarios dando su apoyo y protección, me consideraban ya uno de los suyos.

Me subí al carro y emprendí camino a las oficinas de la judicial del Estado, eran casi las 10 de la noche. Hay que recordar que no había celular en ese entonces. Lo que pasara, se sabría hasta mi regreso… si regresaba.

Otro auto pickup me seguía con cuatro personas armadas.

“!CHINGA A TU MADRE. PREGÚNTALE A ELLA, CABRÓN!

CAPITULO VIII

A esa hora y en Caborca y en 1984, debo de haber hecho 10 minutos a las instalaciones de la Judicial. Llegué me estacioné y al bajarme vi que ya estaba afuera el comandante acompañado de dos agentes. Voltié hacia atrás y vi que el carro con mi gente se estaba estacionando a prudente distancia.

___Buenas noches Comandante – saludé.

___Le dije que viniera solo licenciado – fue su saludo.

___Pues es que no me mando solo, Comandante. No me dejaron venir solo.

___Quién no lo dejo? –preguntó como retándome.

___Pues como 500 gentes que hay ahí afuera del edificio – le respondí.

“A mi no me vas a asustar cabroncito”, pensé.

___De qué se trata Comandante – le dije.

___Mire Licenciado, queremos que nos acompañe, encontramos dos cuerpos, cerca de Santa Ana y necesitamos que los identifique. Estamos casi seguros que son ellos, pero necesitamos su identificación.

Se me vino el alma al suelo. Me comenzó a dar vueltas todo y casi me desmayo. Me sostuve en pié y con la mejor voz segura que me salió le dije:

___Y qué hay que hacer.

___Pues que nos acompañe, los identifica y luego lo traemos de regreso. Y dígale a sus compañeros que no nos sigan.

___Ok – le respondí. Y me fui caminando a donde estaba mi gente y les dije:

___No puedo decirles mucho, solo que voy a Santa Ana a ver unos cuerpos que es probable sean ellos. No nos sigan por favor.

Se quedaron mudos, no me respondieron nada. Me di media vuelta y caminé hasta el pickup del Comandante y me subi.

Agarramos por toda la calle Obregón rumbo a la carretera. Cuando pasamos por las oficinas de la LEA, le señalé hacia allá y le dije:

___Ya vió cuanta gente hay Comandante?

No me respondió. Había fácil unas 300 o más personas armadas.

Agarramos carretera en silencio. Un agente manejando, yo en medio y el Comandante en la orilla junto a la otra puerta.

Las ideas y pensamientos se me arremolinaban en la cabeza. Ojalá no sea Rafael. Y si es, ¿Qué voy a hacer? Nunca he visto un muerto, mucho menos un asesinado. ¿Cómo iré a reaccionar? Pero no, no puede ser,  seguro que no es. A la mejor los confundieron ahorita en la noche. ¿Y si todo esto es un pretexto para chingarme a mi? En la madre, no lo había pensado. ¿Y si estos cabrones me matan a mi? ¿Y si tienen ordenes de desaparecerme? No no creo, todos vieron que me fui con ellos. Chingale, Diosito protégeme, que sea lo que tu indiques, pero por favor no indiques que me maten, por favor.

Una voz me sacó de mis pensamientos. Era una voz en el radio del carro en el que íbamos.

___Comandante, comandante adelante.

El Comandante agarró el radio y respondió:

___Aquí el Comandante, adelante.

___Comandante aquí el numero uno, ¿Cómo va con la operación?

___Todo bien, Jefe, aquí llevamos ya al Licenciado.

___Muy bien procedan como acordamos. Cambio y fuera.

Al escuchar esa conversación, creo que comencé a temblar. Lo primero que pensé fue, es cierto estos cabrones me van a chingar.

La frase “todo bien, Jefe, aquí llevamos al licenciado” me resonaba en la cabeza. Y luego la respuesta: “muy bien, procedan como acordamos”. Para mi estaba mas claro que el agua: Me iban a matar, sin duda. Temblaba todo.

El Comandante debe haberlo notado. Me dijo:

___Tranquilo Licenciado, no pasa nada. Todo va a estar bien.

No respondí. No pude aunque abrí la boca para hacerlo.

___¿Alguna vez ha visto un muerto asi? – me preguntó

___No — le dije – nunca. No me gustan ni los velorios.

___Mire –me dijo—le voy a explicar. Es muy sencillo: Los cuerpos están en el monte, parece que tienen varios días ahí. Ya ahorita no apestan porque ya les echamos cal, bueno podría haber poco olor. Usted va a llegar, se va  acercar y nos dirá si son el Sr. Muñoz y el Profesor Osuna. Es todo. Luego lo traemos de regreso.

El resto del camino, unos 40 minutos, fueron en silencio y se me hicieron eternos. No es nada agradable ir en un pickup a las 11 de la noche, en medio de la oscuridad y en medio de dos Judiciales. Es para muy hombres creo yo. En esos momentos debo de haber crecido y madurado años, muchos años. Mi vida se me presentaba a retazos hasta llegar a esa situación y me preguntaba ¿Qué estoy haciendo aquí? Podría estar en casa durmiendo con mi esposa.

___Puede fumar si quiere me dijo el Comandante.

Me eché unos cuatro cigarros uno tras otro. Eso me calmó la ansiedad.

Al rato vimos unas luces en medio del monte como a unos dos kilómetros y muchos pickups y luces de patrullas.

___Ya llegamos — me dijo.

Era más o menos el kilómetro 9 de Santa Ana a Caborca.

Entramos al monte unos 60 metros. Nos estacionamos y bajamos.

“Buenas noches, buenas noches, buenas noches” se oía. Algunos se acercaron a saludar de mano. Había unos 50 agentes entre Judiciales, Federal y Municipales.

___Aca están Licenciado, venga – me dijo el Comandante y casi me arrastró hacia el lugar.

El corazón se me salía del pecho. La sangre se me agolpaba en la frente, la boca seca. Saqué un cigarro y lo prendí tembloroso.

___Mire aquí están—y me señaló los bultos en la tierra.

En ese momento se encendieron unas fuertes luces iluminando la escena.

En cuanto los vi dije:

___SI SON – y me voltié a otro lado y quise devolverme.

___No Licenciado, espérese. Tiene que verlos bien, acérquese. Mire bien, acérquese le digo.

Me acerqué y claramente los ví. El cuerpo del Profesor Osuna de espaldas y el de Rafael boca arriba, con medio cuerpo casi arriba de el del profesor. Estaban muy hinchados, las camisas a punto de reventar.

___Mire Licenciado—explicó el Comandante – el Sr. Muñoz tiene un balazo en el pecho, otro en el abdomen – y los señalaba – otro en la palma de la mano izquierda, pero este pensamos que es el mismo que tiene entre los labios y la naríz, debe haberse querido cubrir y levantó la mano y le atravesó y se impactó en la cara. El profesor tiene uno en el pecho que le atravesó hasta la espalda, uno en el abdomen y otro en la cabeza.

Yo veía pero no veía. Cada vez que abría los ojos veía el rostro de Rafael y volvía a cerrarlos.

Le grité_

___!!YA, YA, ESTA BIEN, SI SON ELLOS, YA LOS VÍ!! – y me retiré unos metros hacia otros autos. Sentí que iba a vomitar, me agarré el estómago, pero no salió nada, pura bilis. No traía alimento desde hacia muchas horas más de 12 yo creo.

Me recargué en la caja de un pickup a reponerme, las lagrimas se me amontonaban en los ojos pero no terminaban de salir.

Nunca falta el pendejo con iniciativa. Se me acercó un Judicial joven y como haciéndose el buena onda me dijo:

___¿Y usted Licenciado quien cree que se los haya echado?

Sentí que el dolor se me transformaba en coraje, sentí que me subía fuego de los pies a la cabeza y le respondí suficientemente fuerte para que oyeran todos:

___Chinga tu madre!!! Pregúntale a ella cabrón!!!.

Se hizo un silencio y un compañero lo agarro de los hombros y se lo llevó.

El Comandante se apresuró y dijo “Vámonos Licenciado, ya terminamos aquí”.

A la distancia veo que hay tantas cosas que debería de haber preguntado en ese momento pero no lo hice por el dolor que sentía primero, por la impresión de ver a mi amigo muerto y por la inexperiencia. ¿Quién los encontró? ¿A que hora, cuándo? ¿Cuánto tiempo tenían ahí? ¿Porqué no levantaron los cuerpos y se los llevaron a medicina forense? ¿Porqué tenía que ir a identificarlos ahí en el lugar? Tenía que ser esa noche? No podrían haber levantado los cuerpos y citarnos en la mañana? ¿porqué tenia que ser yo? ¿porqué yo y además solo?

Perdóname Rafael por no haber hecho bien la tarea. Estoy seguro que tú en mi lugar habrías preguntado eso y mucho más. ¿Porqué Rafael tuve que ser yo? Cualquiera del Consejo, cualquier Ejidatario te conocía mucho pero mucho mas que yo. Cualquiera de ellos podría haber hecho la identificación. ¡Porqué yo chingada madre! Porque en ese momento de mi vida, iniciando una nueva familia. Dios pone las cosas, dice mi esposa, y no se equivoca tienes que aceptarlas como vengan. Lo que yo sé y me quedó claro, es que yo ahí cambié, ahí me transformé. Me baje siendo un Miguel Méndez y me subí al pickup de regreso, siendo otro. Mi forma de pensar, mis creencias, mis actitudes, mi ser, mi alma, mi corazón, mi forma de razonar, cambiaron para siempre.

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“…USTED SIGUE LICENCIADO…” Capitulo VI

“.. PENDEJOOOOOO PORQUÉ NO ME HABIAS DICHOOOOO, PENDEJOOOO….”

Al siguiente día 25 de julio llegué a la oficina y sinceramente estuve tan ocupado que se me olvidó lo del desayuno de Rafael, no sabía ni donde era ni con quien. No me había dicho. Me encerré en su oficina que era lo más privado que había y comencé a recibir gente y a avanzar con algunos de los nombramientos. Fue un día normal. No vi a Rafael en todo el día pero no lo eché de menos, al fin de cuentas si andaba con el Profesor a la mejor se fueron al ejido.

No fue sino hasta el día siguiente 26 de julio cuando de nuevo me instalé en su oficina a trabajar y a esperar que llegara. Lo necesitábamos para unas firmas. Le dije a su Secretaria ___Márcale a su casa a ver si esta.

No respondió nadie.

___Comunícate al ejido y pregunta si esta ahí. – la comunicación era por radio a todos los ejidos.

No, no estaba en el ejido. Entro su Secretaria y entre los dos tratamos de definir donde podría estar. Seguido se nos desaparecía en el día porque se iba a algún Ejido sin avisar, o alguna comida o se iba a Hermosillo o a Mexicali y al siguiente día se reportaba o llegando lo hacía.

___Habla con Pompa para ver si pidió avión ayer o ahora y a dónde.

No, no había solicitado avión

___A la mejor esta en Peñasco traía un asunto con lo de la planta de Harina. Comunícame con el Gerente.

Tampoco estaba allá, ni había ido recientemente.

Hable a Tijuana, a Mexicali, a Hermosillo a México a los lugares y personas que sabía podría haber visitado. En todo este proceso nos llevó fácil dos horas, casi tres.

___Ni modo — le dije a Clara Luz, su secretaria—comunícame con Carmela, creo que esta en Obregón.

No quería hacerlo porque obvio siendo su esposa se le haría raro que lo buscara yo, sobretodo yo.

Cuando logramos localizarla y se puso al teléfono:

___Carmela buenos días, habla el Licenciado Méndez.

___Ah que tál como esta? Pasa algo?

___No no solo quería saber si no ha llegado Rafael por alla, necesito hablar con él.

___No, que raro, no me dijo que fuera a venir, dime la verdad ¿Le paso algo?

___No claro que no – le tuve que mentir—lo que pasa es que me dijo que te caería de sorpresa por alla, por eso no te avisó. Y pensé que ya había llegado. Cuando llegue que se reporte conmigo por favor, debe estar por llegar.. Gracias, hasta luego.

Y colgué.

Mientras yo hacia las llamadas y me preocupaba cada vez más (Sabiendo lo que sabia) no me di cuenta que entró a la oficina el LIc. Márquez quien era el que había vendido la planta de Harina de Pescado a la Unión y en las últimas semanas iba seguido porque aún había un proceso de pago pendiente. Se había hecho ya familiar su presencia.

Cuando me di cuenta que ahí estaba le hice señas que se sentara y el me hizo señas de que colgara la llamada que tenía. Cuando terminé de hablar le dije:

___Qué pasó, que hay, desde cuando entraste.

___Tengo como 15 minutos pero estabas muy entretenido hablando. Buscas a Rafael?

___Si, lo estoy buscando no se donde esta.

Se quedó serio un rato, como pensando, como haciendo memoria, como dudando. Por fin volteó y me dijo:

___A ver Licenciado, no se si esto tenga importancia pero déjame te platico. Mira ayer habíamos quedado de vernos para desayunar con Rafael, en el Hotel el Camino, el Gerente de Serfin y yo. Estuvimos esperando y cuando ya se dieron como las 8 y media, dijimos se le ha de haber olvidado vámonos. Salimos y cuando íbamos en el carro por la 6 de abril por ahí por la 8 más o menos vimos que venía el carro y una persona manejando, Rafael al lado enfrente y dos personas atrás. Dijimos “Mira ahí va, ha de ir a la cita” y nos devolvimos. Los seguimos unas cuadras pero dieron vuelta en el callejoncito que esta ahí donde esta la agencia Volkswagen. Había un pickup estacionado ahí. Del carro de Rafael se bajo una persona abrió el pickup y como que sacó algo de la guantera o del asiento y se volvió a subir al carro de Rafael. Dieron vuelta y salieron hacia la 6 de abril. Nosotros estábamos enfrente esperando a que salieran, nosotros saludamos, Rafael nos vió, pero no nos saludó. Dieron vuelta rumbo al hotel El Camino y dijimos “Ha de ir al restaurante” y lo seguimos. Pero fíjate licenciado que raro, no llegaron al Hotel se siguieron de largo y agarraron carretera rumbo pa el sur, pa Pitiquito, pa Santa Ana.

No se que cara hice en ese momento pero si recuerdo perfectamente como una película que me paré y le grite:

___!!!Pendejooooooo!!!! porque no me habias dichoooo!! Pendejooo!

___Discúlpame – me dijo agachándose como si le fuera yo a dar un golpe —no sabía, yo que voy a saber.

____Pero no se les hizo raroooo baboso!!!

____Si, si se nos hizo raro pero pensamos que llevaba alguna urgencia o algo asi y que más tarde nos hablaríamos. Estuvimos esperando hablar con el ayer todo el día y como no pasó nada, pues por eso vine hoy.  Discúlpame.

Salí y le dije a Clara Luz

___Citame al Consejo, rápido, con urgencia, que se vengan de donde estén aquí a la oficina.

Ya eran como las 12:30 del día cuando los tuve a todos sentados y les comenté:

____Traemos perdido a Rafael desde ayer. Ya lo busque en… (Y les relaté todas las llamadas). Pero el Flaco Márquez me comentó…(Y les platique lo del desayuno y todo eso y la salida a carretera).

Como todos los presentes sabíamos de las amenazas, la preocupación se dibujó en todos los rostros.

___Ya buscaste en su casa? – me dijeron.

___No solo hablamos pero no responden.

___Pues manda a alguien alla y que vean que hay.

En media hora teníamos respuesta. La casa estaba sola, pero había dos tazas en la mesa de la cocina, en las que se veía se había tomado café tal vez un día anterior. Había un cenicero con tres bachas de cigarro. Y nada más. Todo estaba en orden.

 

Ni Rafael ni el profesor fumaban por lo que alguien más debería de haber estado con ellos.

El Secretario del Consejo, Solorio, se levantó y dijo:

___El Comandante de la judicial es amigo, voy a averiguar y que investigue el carro cuando menos.

Todos estuvimos de acuerdo, apuntó  las placas y salió. Los demás nos quedamos ahí, sentados, pensando en que lo que temíamos se había hecho realidad, pero no decíamos lo que pensábamos.

Se hicieron todavía varias llamadas mas a personas y lugares que yo no sabía pero ellos si y que pensaban podrían saber de Rafael. No hubo éxito.  Así transcurrió casi una hora y media más, ya eran las 2 de la tarde. Solorio ya había regresado y estábamos esperando si habría noticias.

Y en efecto, antes de una hora hablaron de la Judicial para avisar que el carro de Rafael había aparecido en una calle de Santa Ana, abandonado, al parecer desde un día antes.

Ahí ya no nos quedó duda:  Rafael había sido SECUESTRADO.

Y junto con él el Profesor Osuna,  ¡!que tomó mi lugar para llevarlo al desayuno!!! Cuando pensé eso, fue como si me hubieran dado un mazazo en la cabeza. O sea que yo podría haber estado ahí.

 

Y aún hoy me pregunto ¿Qué fue lo que te movió Rafael a hablarme en la noche y decirme que no pasara por ti? ¿Estaría yo también en los planes de los secuestradores, ya que casi siempre andábamos juntos? ¿Podría haber sido todo distinto? ¿De nuevo el destino se presentaba y hacia que las cosas fuesen como estaban escritas? Tantas preguntas sin respuesta.

 

 A partir de ese momento las cosas comenzaron a suceder muy rápido. Me cuesta trabajo recordarlas con precisión. Solo sé que de repente todo cambió, de un minuto a otro, todo era ya diferente. Sin buscarlo y sin quererlo me vi arrastrado al centro de los acontecimientos y a veces me sentía como si estuviera viendo una película y yo estuviera sentado en primera fila; luego me veía adentro de la película como protagonista y a la distancia de 35 años a veces me sigo viendo asi.

Trataré de explicarlo lo más entendible posible.

CONTINUA MAÑANA.

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“…USTED SIGUE LICENCIADO…” Capitulo II

 

III. “…PUES SI TU NO ERES POLÍTICO, YO SOY EXTRATERRESTRE…”

La ARIC- ALIANZA era una organización de pequeños propietarios agricultores todos y en la cual la Unión de ejidos LEA tenía un asiento en el consejo como organización socia y “hermana”. La ARIC era lidereada por el  Ex Presidente de la Confederación Nacional de la Pequeña Propiedad y en ese entonces diputado Federal, Salomón Faz Sanchez. La ARIC experimentó un crecimiento de operaciones y comenzaron a llegar de otras partes del estado y del país, nuevos profesionistas de diversas especialidades y rápidamente hicimos un agradable grupo de profesionistas y técnicos que nos reuníamos frecuentemente para socializar, pero también para echarnos la mano en los proyectos nuevos.

Al mismo tiempo conocí y me puse de novio con la que sería mi compañera de vida. Mejor no podía estar. Tenía un agradable trabajo, me pagaban lo justo, estaba en mi pueblo, convivía con mis amigos de toda la vida y con nuevos amigos, estaba de novio con una mujer que todos me envidiaban y el futuro se veía luminoso.

Así transcurrió la segunda mitad de 1983. Entre julio y diciembre de ese año Rafael se convirtió en una máquina de proyectos e ideas:

Un día nos planteó que por favor organizáramos a las mujeres esposas de los ejidatarios, en cada ejido, para que se convirtieran en unidades productivas y comenzaran ellas también a ganar dinero con su trabajo. Ya había algo iniciado y sin descartar lo ya hecho, se organizaron pequeñas granjas productoras de huevo y pollo que eran atendidas por las mujeres asi como pequeñas siembras de hortalizas. Se les dio asistencia técnica y al poco tiempo estaban ya vendiendo sus productos en los mercados de Caborca.

Uno de los ingenieros compañero, presentó un proyecto para la compra de una cantidad de borregos Peliguey y dotar a cada ejido de un hato que pudiésen criar y explotar comercialmente. El proyecto fue aprobado y se arrancó con cierto número de animales. Se trataba de comercializar el borrego en canal para su carne y aprovechar la leche y sus productos derivados. Fue un bonito proyecto.

 

Otro día en una junta de trabajo nos citó para el siguiente día en el ejido Rodolfo Campodónico que era al que él pertenecía y donde vivían sus papás y su familia. El ejido tiene algunos kilómetros de playa. Cuando llegamos varios ingenieros, técnicos y yo, nos llevó a un lugar del ejido cercano a la playa y en el que con la marea alta entraba el agua de mar formando un estero natural. Nos metimos al lodo y recorrimos todo el lugar mientras Rafael nos explicaba que ahí se haría una granja de cultivo de ostión y más adelante se ubicaría una de cultivo de camarón. Abrimos tremendos ojos y no faltó quien dijera “¿Y con qué ojos?”. Rafael soltó una carcajada y dijo:

___Ahora que estuve en México le platiqué la idea al Secretario de Pesca y de entrada me dijo que contara con su apoyo. Ya lo platicamos aquí en el ejido y pues le vamos a entrar.

___Pues hay que hacer el proyecto ejecutivo –dijo uno de los ingenieros.

___Pues si, por eso los traje – dijo Rafael con una sonrisa picarona – y tiene que ser rápido para que pueda entrar en el presupuesto del próximo año.

Unas semanas después, nos fuimos a Puerto Peñasco a conocer y recorrer una Planta de harina de pescado que le estaban ofreciendo en venta y que consideraba sería buen negocio para la Unión. Había que pescar grandes cantidades de sardina y otras especies y convertirla en harina de pescado que se vendería como alimento para ganado y otras cosas. Ya estando ahí alguien le dijo que lo mejor sería tener barcos propios, de esa manera se bajarían costos. Los ojos le brillaron, volteó a verme y me dijo:

___Miguel vamos a tener que capacitar a hijos de ejidatarios para que aprendan a operar y tripular barcos sardineros y camaroneros.

Con esos proyectos mas la operación normal de la Unión de ejidos, sobraba trabajo para todos. Así nos entretuvimos hasta fin de año; cada vez que se concluía un proyecto ejecutivo, se preparaba todo el paquete de información, planos, corridas financieras,  gráficas de mercados, impacto social, etc. Y se le entregaba a Rafael para que se fuera a tocar puertas para conseguir recursos. El camino que seguía era el normal:

Visitaba primero al Secretario de Agricultura del Gobierno del Estado, dependiendo de su respuesta, el siguiente paso era el Gobernador del Estado, e igual, si no veía mucho entusiasmo, se arrancaba a México y visitaba a los Secretarios que hubiera que visitar. No pedía nada regalado, ni apoyos ficticios o cosas por el estilo. Todo estaba basado en proyectos reales, posibles y financieramente sustentables y autosuficientes en el mediano plazo. Esa era la diferencia, entre él como líder social y otros liderazgos; esa era la diferencia entre la unión de ejidos LEA y otras organizaciones similares. Nadie quería que aquello se fuera por el caño y quebrara, ni siquiera lo pensábamos, al contrario, se trataba de tener éxito y de convertir a los ejidatarios y sus familias en familias, no ricas, pero sí sin carencias. Además la influencia económica de la LEA en la región, era enorme, representaba un porcentaje alto de la actividad económica.

Rafael convencía a los altos funcionarios publicos federales para que visitaran Caborca y la Unión de Ejidos. Así fue como se tuvo la visita de Eduardo Pesqueira, Secretario de Agricultura, de Toledo Corro Secretario de Pesca, al Director de Banrural, el director de Serfin, diputados y senadores, varios. Muchas de esas giras eran concertadas sin que el Gobernador del Estado interviniera para nada, en algunas sólo se le avisaba y se le invitaba. Obvio esto causó malestar. Había sentimientos y comenzaron los rencores pues pensándolo bien “¿Quién era Rafael Muñoz para brincarse al gobernador”? En ese tiempo y circunstancia (1983) era casi casi “Traición a la patria”.

Yo lo que puedo confirmar, como coordinador de la organización de la mayoría de esas giras, es que siempre se cuidaron las formas, involucrando en la gira y en la agenda a las autoridades estatales y municipales, a otras organizaciones y a otros líderes campesinos, sociales y políticos. Me tocó trabajar cercanamente con los secretarios particulares  y con las avanzadas de esos personajes y siempre había temas, recorridos, invitados, tiempos, reuniones, etc. Qué negociar.

En febrero de 1984, se me ocurrió comprometerme en matrimonio para casarnos en Junio de ese mismo año. Asi es que además de todo lo que ya comenté, había que agregar otro proyecto a mi cargo: El proyecto de matrimoniarme.

No voy a narrar a detalle los acontecimientos que vivimos entre enero  y junio 15 de 1984, día de mi boda, porque no es mi intención hacer una historia de la Unión de Ejidos. Si deseo que se entienda cómo era, cómo pensaba y cómo actuaba una persona que en el lapso de año y medio tuvo un profundo impacto en mi vida y marcó mi futuro como persona y profesionista y también el de mi esposa.

Conforme el tiempo transcurría en el primer semestre de 1984, mi influencia para con Rafael creció y su confianza de él hacia mi fue exponencial. Por su boca fui conociendo a detalle asuntos delicados, asuntos confidenciales. Conocí a sus padres y estuvimos varias veces en el Ejido tomando café con ellos como si no tuviéramos nada más que hacer. Conocí a su esposa y a sus hijos, a sus parientes cercanos y muchos de ellos cuando no podían hacer contacto con él, me buscaban a mi.

El año próximo, 1985, sería año de elecciones a Gobernador y Diputados en Sonora, por lo que 1984 debería ser año de definiciones. Se comenzó a mencionar en columnas periodísticas a Rafael como posible Candidato a Diputado local y en otras para diputado Federal. Sólo se reía y decía

___Yo no soy político, el día que me meta a eso, será porque ya me enfadé de lo que hago jajajajaja. Y más se rió cuando le dije un día,

___Pues si tu no eres político, yo soy extraterrestre.

___ jajajajaja ándale!! Así me siento a veces – me dijo—como que no encajo en ciertos ambientes, pero tengo que hacerlo por mi gente.

___Ajá – le dije—lo mismo dice Fidel Velázquez.

___Jajajajajaja no hombre, no me imagino de traje diario y sentado 6 horas oyendo discursos. Mira, el otro día fui a la Cámara con el Diputado Castillo Peralta (Ricardo, muy amigo de él y diputado federal por el Dist. 1, San Luis Río Colorado.) y no le aguanté ni media hora, me salí.

___Pero en serio Rafael ¿No te gustaría? ¿No crees que sería muy bueno para la Unión de Ejidos?. Si así, consigues lo que quieres imagínate de Diputado.

___No, no no –me respondió—hay mucho que hacer aquí todavía, si me meto a esas cosas, la unión se nos caerá a pedacitos. Si así, estando aquí, hay unos cabrones aprovechados que nos quieren fregar.

Fue la primera ocasión que lo escuche mencionar algo así. Como siempre y como ha sido mi costumbre toda la vida, no pregunte nada más. Si él quería decir más lo haría. Y si nó, definitivamente no era algo que me incumbiera.

CONTINUA…

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PERSONAJES INOLVIDABLES

“…USTED SIGUE LICENCIADO…”

INTRODUCCION

Esta es una historia de vida que sinceramente me había prometido nunca hacer pública. Es de esas vivencias que te marcan para siempre y dejan una huella profunda en todo tu ser, en el alma y más allá. Ha pasado ya suficiente tiempo, 35 años, y aún me duele, aún me hace derrumbarme y cada vez que eso sucede mil preguntas, mil dudas, mil cuestionamientos vienen a mi. Con el correr del tiempo he encontrado respuesta a muchas de ellas, la mayoría, pero otras ahí permanecen, ahí están sin respuesta y tan vivas como al principio.

He decidido contar esa parte de mi vida como una forma de sanación. He llegado a una edad en que ya no puedo ni debo seguir cargando y arrastrando heridas del pasado. Debo cerrarlas. Debo curarlas. Y lo tengo que hacer yo, sin ayuda de nadie. No pretendo olvidar, es imposible; pretendo archivar, guardar, aligerar. Como cuando descargas a un USB, archivos de tu computadora que no usas pero ocupan espacio.

Aun no se ni cómo empezar y mucho menos cómo voy a terminar el relato. Espero que fluya y lleve orden. Todo es real, todo es verdad, todo lo viví y lo sufrí, no aceptaré correcciones porque nadie puede o debe ponerse en mi lugar. No busco halagos, ni mucho menos consuelo, ni reconocimiento, ni condena. No puedo evitar los juicios de quién me lea, es parte de la libertad individual, juzgar. Pero en esta ocasión, perdónenme, pero no los aceptaré. Háganlos, pero guárdenselos por favor.

En algunas partes del relato, les parecerá muy inverosímil o les parecerá muy peliculesco, pensarán que estoy inventando sobretodo los miles de personas que recordarán el caso pero esas miles de personas no lo conocen desde adentro, ni fueron testigos ni fueron protagonistas. Yo si.

En algunas personas utilizaré el nombre real, en otras no, de otras más lo he olvidado.

“…ALGO ME DICE QUE PUEDES AYUDARNOS…”

Era un líder natural. Poseía todas las características que definen a un líder: Carisma, facilidad de palabra, habilidad para escuchar, paciencia, tolerancia, humildad, honestidad, inteligencia, capacidad de análisis y excelente toma de decisiones, amable y respetuoso. Lo más increíble de todo es que sólo cursó hasta 5to año de primaria, su letra al escribir lo delataba, pero su forma de pensar y expresarse verbalmente lo ponía al nivel de cualquier profesionista con postgrado. Entendía de finanzas, de administración de negocios, de mercados, de aranceles, de créditos y sobretodo entendía de política y se movía como pez en el agua entre políticos de alto perfil y nivel. Era recibido por Secretarios de Estado frecuentemente con los que se hablaba de tu en los temas de cada quien; visitante frecuente del Gobernador del Estado y de la cámara de diputados y el senado a nivel federal. Una memoria prodigiosa y lo más grande que tenía era su corazón. Un corazón enorme, grande, noble que le dolía y mucho ante las injusticias y carencias de su gente; siempre encontrando la mejor forma de ayudarlos y apoyarlos.

Yo tenía 26 años cuando lo conocí y el andaba en 40. A 35 años de distancia, en innumerables ocasiones me he devanado los sesos tratando de entender porque Dios me lo puso en el camino; porqué Dios me guio, me empujó casi, a su encuentro. Podría haber sido todo diferente, podría haberme quedado en Monterrey, después de todo había trabajado en los dos grupos industriales mas fuertes de la época, Grupo Vitro y Grupo Alfa, pero decidí venirme a Sonora a Hermosillo. Podría haberme quedado en Hermosillo con un buen trabajo, pero sólo estuve unos meses, y decidí irme a mi pueblo a Pitiquito. ¿Qué absurdo verdad? Pasar de codearme con altos ejecutivos, preparadísimos, expertos en sus áreas, con oficinas suntuosas y modernas; convivir con los dueños de empresas, personas poderosísimas económicamente hablando, con una trayectoria personal y familiar impresionante, y yo con ellos. En fin, absurdo, inverosímil, poco inteligente, dejar todo eso para irme a mi pueblo, a Pitiquito, donde no tenía nada de eso, pero mi corazón rebosaba de alegría, de satisfacción y de calidez.

Por eso estoy convencido que hay una mano sabia que mueve nuestros hilos de vida y a mi, me movió hacia allá. Hay quien dice que se llama “destino”, y otros más le llaman “la Voluntad de Dios”. En lo personal y después de haber leído mucha literatura sobre el tema, estoy plenamente convencido que somos almas que venimos ya “programadas” para cumplir una o varias tareas específicas y para ello, en el “difícil arte de vivir”, debemos tomar ciertas decisiones que nos llevarán a encontrarnos con otras almas y vivir ciertos sucesos y eventos que, pueden ser hermosos o dolorosos, pero todos nos llevan a un crecimiento, a una sanación, a cumplir con la tarea asignada.

Nada de eso sabía yo en ese entonces, tenía 26 años, soltero y me dejé llevar por mis instintos viviendo el día a día.

Y el día a día me llevó a Caborca pueblo vecino al mío pero más grande y con una pujante actividad agrícola en ese momento.

Ahí lo conocí. Una hermana mía que vivía en la ciudad de México, lo conocía, me dijo que fuera a verlo, que era probable que él necesitara una persona con mis conocimientos y mis habilidades. Me pasó el teléfono de su oficina (No existía el celular). Hice una cita y me recibió unos días después.

Su oficina era austera, humilde comparada con las que conocía yo de Monterrey. Un escritorio de madera labrada con unos racimos de uva, pero no grande, dos sillas de vista y atrás de éstas, un sofá pequeño. En la pared un cuadro grande con el logo de la organización que representaba, hecho de material resaltado, en otra pared una pintura de un indio que podría haber sido Apache o Yaqui. Sobre el escritorio un portarretratos con un collage de cuatro o cinco fotos con su esposa y sus hijos; hojas, plumas, dos aparatos de teléfono, uno con línea directa y otro del conmutador. En una pared pero no muy a la vista, había un organigrama de la organización que dirigía. Me llamó la atención porque obvio era mi especialidad las estructuras de organización y el Desarrollo Organizacional.

Me recibió con un apretón de manos y con su característica voz pausada, calmada, tranquila. Nunca elevaba la voz, nunca gritaba. Piel morena, tostada por el sol, cara redonda, ojos achinados pequeños, pero negros, vivos, con un brillo que hoy me parece extraño, cabello lacio peinado de lado y que no se le detenía, le caía un mechón en la frente constantemente. Boca mediana y risa fácil pero no estruendosa.

Entre llamadas telefónicas e interrupciones de personas que entraban y salían de su oficina, platicamos casi dos horas. Los que entraban traían todos un problema y a todos los escuchaba y trataba de darles una solución o los orientaba hacia dónde dirigirse, con quién hablar, qué hacer. Nunca ví que se exaltara o se enojara o se molestara porque lo interrumpían, como que para él era lo más normal. Para mi no. Yo venía de un ambiente ejecutivo distinto, donde todo era orden, reglas, respetos, etc. Pero extrañamente no me sentí incómodo, creo yo que su voz, la paz que transmitía, el brillo de sus ojos, su luminosidad, todo eso me enviaba un mensaje de tolerancia. El se disculpaba después de cada interrupción, pero nunca dio orden a su secretaria de que no le pasara llamadas o de que no entrara nadie mas a su oficina.

Yo le platiqué de mi experiencia, mis conocimientos, lo que yo hacia en mis trabajos anteriores, lo que sabía hacer, mis relaciones, mis éxitos, etc. Etc. Le hablé de Desarrollo organizacional, de Recursos Humanos, de relaciones laborales, de comunicación, etc.

El me escuchó muy tranquilo, y luego procedió a hablarme extensamente de la organización, cómo estaba organizada en ese momento, qué producían, cuáles eran sus mercados, cómo funcionaban. Me platicó cómo comenzó él, el camino que recorrió desde joven y cómo se convirtió en Líder indiscutible de su gente. Me hablo de su compromiso y un poco de su familia.

Hicimos click desde el principio. No recuerdo porqué pero varias veces reímos. Yo me sentí muy agusto y él también.

Me dijo:

___Mira Miguel, no tengo muy claro exactamente en qué me puedes ayudar, pero si sé que te necesito, algo me dice que puedes ayudarnos a todos, desde el Consejo de Administración hacia abajo. Me gustaría que trabajaras con nosotros.

___Creo que si puedo ayudarte y ayudar a la Organización. Tampoco me queda muy claro en qué, pero también siento que si puedo. Sobre todo me gusta que hasta cierto punto en todo lo que yo manejo, están prácticamente en pañales. Me encanta la idea.

___Entonces – me dijo—te voy a pedir un favor: hazme un proyectito en el que nos digas y nos expliques específicamente en qué nos puedes apoyar y cómo. Déjame hablarle a Reynaldo el Director General de  la Unión, para que te enseñe todas las instalaciones y te des una idea clara de qué somos.

Así  es como conocí a una de las personas que más han influido e impactado en mi vida. Lo que yo viví y aprendí de él determinó y definió mi vida futura. Eso lo se ahora. En ese momento, con 26 años a  cuestas, me quedó muy claro que su personalidad me gustó, su forma de tratarme me gustó, lo cual era determinante para trabajar con él, y lo otro es que visualizaba que había muchísimo trabajo que podía hacer en esa organización campesina que hasta esos momentos supe se llamba UEPCAI – LEA o Unión de Ejidos de Producción y Comercialización Agroindustrial – Luis Echeverría Álvarez.

Su dirigente, su Presidente del Consejo, Rafael Muñoz Espinoza, me extendió la mano y me dijo “Bienvenido Miguel, vas a ver que hay mucho qué hacer”.

  1. “… SI SE TE ATORA LA CARRETA EN ALGO ME DICES…”

En los días siguientes me dedique precisamente a lo que me había indicado, a conocer la Unión de Ejidos LEA. Así fue como me enteré que era una organización de ejidatarios que agrupaba a 33 ejidos agrícolas, ganaderos y pesqueros, que en conjunto sumaban miles de hectáreas, la mayoría dedicadas a la agricultura en la zona de la Costa de Caborca, con más de 4 mil hectáreas de vid entre vid industrial (Para vino y pasas) y vid de mesa para mercados nacionales y de exportación. Otra superficie considerable se sembraba de algodón y miles de hectáreas más de trigo. Unas pocas tenían plantación de olivo para aceituna, manzana y durazno

Contaba con una planta procesadora de pasas, despepitadora de algodón, molino de aceite de jojoba, planta de agroquímicos, silos y almacenes de trigo, aviones fumigadores, Taller mecánico de maquinaria agrícola y taller de bombas hidráulicas.

Eran socios de un molino de trigo que producía harina en sacos para mercado nacional; socios de una planta procesadora y empacadora de durazno.

Algunos ejidos estaban en la costa literalmente y por lo tanto eran dueños de algunos kilómetros de playa virgen y algunos socios ejidatarios se dedicaban a la pesca en menor escala, pangas y embarcaciones parecidas.

Tenía un complejo de oficinas en donde estaba la despepitadora y la procesadora de uva pasa, y daba empleo a más de 150 personas en forma directa entre administrativos y operadores, muchos de ellos ejidatarios o hijos de ejidatarios. No se cuántos serían los ejidatarios derechosos, pero entre ellos y sus familias, sumaban fácilmente 10 mil personas.

La mayoría eran de otras regiones. Rafael tenía sus orígenes en Choix, Sinaloa; muchos más procedían de otras partes de Sinaloa y otros de Pueblo Yaqui, Rosario Tesopaco, y el Valle del Yaqui. Los menos eran de Caborca y de Pitiquito. Habían sido dotados de tierras unos años antes por el Presidente Luis Echeverría Álvarez. Tierras en medio del desierto, arenosas, con dunas, o pegadas a la sierra llenas de cactus. Nadie daba un cinco por ellas. Llegaron a abrirlas al cultivo, con pico, pala, azadón; consiguieron dotaciones de agua, perforaron pozos, pidieron créditos y convirtieron aquello, 10 años después, en la envidia de muchos vecinos pequeños propietarios, con más recursos, pero con menos hambre.

Y Rafael, era el Líder indiscutible de todos ellos. Aceptado, querido, respetado por todos. Su energía, su incansable trabajo, su visión había colocado a la Unión en una posición de liderazgo no sólo local o estatal sino nacional. Era referente y ejemplo nacional para otras organizaciones campesinas. Eran Cenecistas, pertenecían a la CNC, Confederación Nacional Campesina y por consiguiente al PRI.

Entre tantas pláticas de carretera que tuvimos a solas, me platicó mucho de su vida y me confió cómo había empezado todo. Pero no es objeto de ésta historia. Sólo deseo dejar constancia de su gran, gran, gran visión e iniciativa. Su cerebro funcionaba de una manera distinta y un día si y otro también, me platicaba de algún proyecto nuevo que traía en mente y al decir en mente, es literal, los traía en la mente, armados, estructurados operativa y financieramente. Nunca los escribía o plasmaba en papel, te los platicaba, te transmitía su emoción y luego te pedía que le dieras forma, “si se te atora la carreta en algo, me dices”. Cuando te platicaba sus proyectos, se veían sencillos, fáciles, lógicos. Cuando tratabas de darles forma en planos y modelos de negocio, aquello era el infierno y te topabas con caminos escabrosos y al parecer sin salida, pero aquella mente prodigiosa, tenía solución para todo. Era una delicia escucharlo y visualizar los beneficios que traería determinado proyecto para su gente, para la unión y para toda la región.  No me costó ningún trabajo adaptarme a su estilo porque si me equivocaba, soltaba la carcajada y me decía “no te preocupes, si no sale a la segunda, sale a la tercera, jajajaja”.

Casi al mismo tiempo, solo con unos dos meses de diferencia, se integraron otros profesionistas: Un ingeniero Bioquímico en Alimentos, un Ingeniero Industrial, una psicóloga social, un contador. Obviamente eso ayudó muchísimo a dar un poco más de forma a los proyectos.

Uno de los primeros encargos que me hizo Rafael fue diseñarle una nueva estructura de organización que contemplara ya de una vez los proyectos futuros que traía. Junto con eso hubo que definir una nueva visión y misión y trabajar en un manual que contuviera todo lo anterior mas las descripciones de puesto y un tabulador de sueldos y salarios. Nada de eso era desconocido para mi y me metí en ello. Sin embargo, todos los días, cuando estaba en la oficina, Rafael me llamaba y me encargaba asuntos o pendientes diversos. O me decía estaré toda la semana en la ciudad de México, necesito te encargues de esto y esto y me daba una lista de pendientes. Al poco tiempo ya era una especie de Secretario Particular aunque el puesto oficial era director de Desarrollo Social, dependiendo directamente de él.

Me tomó confianza y comenzó a compartirme información delicada, incluso antes de compartirla con los demás miembros del Consejo. En ocasiones me sorprendía solicitándome consejo de cómo tratar un tema equis con el Secretario de Agricultura o con el Gobernador. Yo era un joven profesionista de 26 años recién cumplidos, que si bien es cierto había ya recorrido medio país y trabajado en grandes compañías, carecía del tacto político o el colmillo pues. Pero él se encargaba de guiarme y decirme porqué si o porqué no se podían hacer o decir las cosas que yo le aconsejaba. Toda una enseñanza practica. El veía donde yo no. Y tuvo la paciencia y tolerancia para en una comida o en un viaje de carretera decirme y explicarme quién era quien en Caborca, quién era quién en la Union de ejidos, quién era quien en la política estatal, en el gabinete; quién era quien en el gabinete presidencial, quienes eran y de qué pie cojeaban cada uno de los agricultores y “hombres fuertes” de Caborca y la región.

Aprendí a ver a personas que conocía, con ojos diferentes. Había cosas que chocaban con lo que yo creía o pensaba de alguien en particular. Pero todo eso me servía para estar alerta, para andar con las antenas afuera y con ocho sentidos a la vez. Así andaba él y así debería andar yo siempre. Llegamos a decirnos cosas sólo con la mirada o con un gesto.

Desde el primer día nuestra relación laboral se basó en la confianza y en la honestidad. Obviamente cuando estas cerca de la persona de poder, adquieres poder o se te delega cierta autoridad, pero también adquieres envidias gratis, personas que no ven con buenos ojos que de pronto llegue un desconocido, un chamaco, a ocupar un espacio y a tomar acciones y decisiones que no son del todo “aceptadas”, o consensadas. Hubo algo de ello, pero no me impidió para nada seguir adelante. Visité todos los ejidos, los recorrí, conocí los comisariados ejidales, cada uno, a los directivos de cada ejido a sus familias, todos eran personas trabajadoras, tremendamente luchonas, y con ganas enormes de hacer las cosas bien y tener éxito. Nobles de corazón, transparentes, sinceros, fáciles para hacer amistades y con orgullo puedo decir que todos me adoptaron y me facilitaron las cosas.

CONTUARA LA PROXIMA SEMANA.